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Libre Expresión
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Patadas a la colmena (Jesús Gómez Medina)
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21.02.10 | imprimir | recomendar
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A veces se olvida uno de la importancia que encierran determinadas imágenes o sonidos, incluso en sus más insignificantes- en apariencia-manifestaciones.
Siempre estamos procesando información por vía verbal o no verbal. Quizá por ello en cualquier rincón de nuestra mente y bajo cualquier circunstancia se puedan entrecruzar y mezclar diversos datos, generándose azarosa correspondencia entre algo tan dispar como el pensamiento, el gesto de un político y la letra de una canción.
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La causa de tal idea está generada por el recuerdo de un hecho político reciente mezclado con el sentido de una letra de Amaral. En una de ellas se dice “sin ti no soy nada” (en otro momento se puede discutir acerca del cuidado que deben tener quienes hacen canciones en la repercusión de los jóvenes ) y en otra se dice que “ no sé qué hacer con mi vida”. Quizá ambas sean tema recurrente para rescatar la temática relativa a qué papel juegan los expresidentes del gobierno en la sociedad.
A veces el propio ego puede hacer pensar a quien se retira que sin ellos los demás no son nada. De ahí que digan cosas como: “Algunos no pueden vivir sin mí”- como las estrellas pop ( Craso error, pues si la Historia ha enseñado algo es que nadie es insustituible) Incluso puedan a llegar pensar al día siguiente de irse en lo segundo: ¿ Qué va a ser de mi vida ? Esa cuita sí es humanamente comprensible pues ya de siempre se ha planteado eso de quiénes somos, a dónde venimos , etc etc…
También, por aquello de rizar el rizo, se puede pensar qué sucede con ellos en otros países. Hay de todo, como en botica. Los hay que acaban presidiendo fundaciones, grandes corporaciones pública o privadas – Gazprom, por ejemplo- ,dando conferencias a seis mil euros la hora, o siendo eternos candidatos a cargos plurinacionales que nunca acaban por asumir.
Traigo tal tema a colación pues no me ha resultado especialmente agradable ver al ex presidente Aznar responder con el dedo corazón enhiesto a un grupo de exaltados que le vituperaran en determinado acto. No por ideología, sino por respeto institucional.
A veces, pienso, las figuras políticas, deportivas, sociales, ignoran que su propia presencia supone un modelo para tanto quienes les siguen, como para las generaciones que vienen. Recuerdo que en determinado programa de televisión vinculado al deporte se mostraba, gracias al despliegue enorme de medios que tienen los magazines futbolísticos -merced a una audiencia fiel que abarca desde infantes hasta mayores-, la paciencia del Santo Job que han de tener domingo tras domingo los porteros de fútbol- por poner un ejemplo, pues ya se sabe de la que tienen secularmente árbitros y linieres-.
Pues como venía diciendo, en el video ilustrativo de tal asunto emitido dentro del citado programa se mostraba cómo se insultaba reiteradamente desde la grada tanto a Iker Casillas como a Kameni y cómo éstos hacían despliegue de variada dosis de paciencia ante los improperios . Casillas resultó ser más moderado, haciendo a quien les relata sentirse orgulloso de cómo una generación joven de estrellas no sólo muestra talento, sino un talante de autocontrol y educación exquisitos sabiendo conminar a determinados padres violentos a ser modelo de unos hijos que ante sus propias barbas manejaban un vocabulario tan amplio en tacos e insultos que dejarían boquiabiertos tanto a Cela como a Fernán Gómez, con el portero rival de objetivo. Todo ello con el fin de desestabilizar al deportista. A veces, nada más instructivo para los tiernos infantes que un buen partido de fútbol. Véase el Bilbao Anderlecht a tal efecto.
Quizá tal muestra, llevada al terreno de la política es lo que haya sucedido esta semana cuando en la Universidad de Oviedo ciertos exaltados “estudiantes” insultaran al “exlíder” de la derecha española.
A veces la crispación, genera exclusivamente más dosis de la misma. En ello todos tienen parte de la responsabilidad y quién sabe incluso si hay beneficio esperado en quienes así remueven el fango.
Es por ello de agradecer que empiecen a oírse cada vez más voces incardinadas en buscar el consenso no sólo económico, sino social. Incluso el monarca ha sido, una vez más, modelo de proceder al aparecer mediando entre tanta convulsión – yo creo que provocada- . Pese a quienes le denostan, ha sabido ejercer ese papel de cuarto árbitro no sólo llamando a la calma y la moderación, sino mediando ante el mediático y deseado Obama.
Digo todo lo anterior porque precisamente en estos días se necesitan líderes que sepan no sólo insuflar ánimos, sino marcar el camino “del hombre recto”- que diría Samuel L Jackson en Pulp Fiction-, pero en el buen sentido pues “la tiranía de los hombres malos” es evidente. Para ello se precisa que todos ayuden en la tarea. Hoy Zapatero , en su reunión con Brown decía lo curioso que resulta que las entidades que cotizan- habiendo sido ayudadas por los gobiernos- se dedique a juzgar a éstos últimos hasta el punto de ponerles con el agua al cuello. Son momentos de contactos entre líderes no sólo para trabajar, sino para transmitir calma.
La misma calma que se agradecería desde quienes se supone sientan cátedra. Ahí quedaron los expresidentes Suárez ( de cuyo sabio consejo nos ha apartado una cruel enfermedad ) o González otrora bastante influyentes. ¿Qué le sucede en ese sentido a Aznar?
¿Tan fuerte es la tentación como para que deje de emitir interferencias que en nada ayudan a su sucesión? Es cierto – por intentar justificar lo injustificable- lo difícil que debe ser mantenerse al margen tras haber tenido el control absoluto. Pero no es menos cierto que determinados pesos pesados no saben retirarse a tiempo, tras haberlo sido todo. En cada partido saben que la sombra del jefe siempre es alargada y cuesta dejar paso a nuevas personas, con nuevas ideas. Hay una tendencia en acaparar y controlar que supongo universal, solamente dejando paso a quienes estiman domeñables y manejables. Ello hace que se creen grupúsculos de poder donde medra quien más adula y se aísla a quien por más brillantez o carisma se tenga, menos se avanza pues se teme a quien critica aunque sea constructivamente o tenga criterio propio.
Es bueno tener opinión personal pero quien ha servido de modelo, referencia y guía espiritual o de principios a veces olvida que marca tendencia. Ese dedo corazón elevado ha sido un mensaje que habla por sí más que mil palabras. No sólo aquí, sino en el extranjero – pues a veces nos olvidamos de la aldea global-.
En Estados Unidos, por ejemplo, nos llevan cierta ventaja en lo que a tiempo de democracia en práctica se refiere. Cantidad no es calidad, pero ello a veces se muestra en detalles como ver a los expresidentes caminando junto a los presidentes electos, en un gesto de respaldo – más o menos fingido, pero sí comunicativo- a quien le toca comandar el barco. Igualmente se da cierta relevancia a la aparición de los expresidentes en determinadas causas (como Clinton con Haití o la liberación de personas por Corea del Norte ). Allí no se ve a los expresidentes “rajar” tan a las claras de quienes ahora ocupan tan venerable cargo, por muy mal que vayan las cosas. Ahí está George W Bush, el peor presidente de los americanos hasta la fecha, todo calladito en su rancho de Tejas.
Ahora que se han apagado los ecos, hay que rescatar quizá la expresión “buen talante”. Todos los que tengan responsabilidad pública o mediática tienen que ver en ello en mayor o menor medida.
Igualmente comentaba por aquestos lares algún líder, al hilo de lo que se guisa estos días, que por nuestro patrio solar nada se lograba a través de una comisión. En Estados Unidos- que no siempre es modelo de proceder- cada comisión que se crea, se hace con igualdad de miembros de los dos partidos mayoritarios. ¿Por qué ese miedo a las cuotas por aquí? ¿Tendrá que ver en el mal funcionamiento de las comisiones al desequilibrio del número de miembros de cualquier comisión? ¿Acaso hay temor en la igualdad en ese aspecto? ¿Deben ser siempre éstas en términos de cuota de voto para llegar a consensos? No sé si ello tiene que ver en la cultura democrática u otros aspectos. Lo dejo ahí.
Lo cierto es que estas líneas no pretenden sino hacer reflexionar sobre la importancia de los gestos de los líderes de todas las ideologías desde los más grandes a los más pequeños y del respeto a las instituciones – más agudo si cabe en tiempos de crisis-. Cada cual en su medida ignora que pese a las diferencia siempre es posible encontrar un punto de acercamiento desde donde construir. El País Vasco es un ejemplo de ello. No es buena política la de quemar puentes y menos en este tiempo. Es bueno cuidar las formas y las maneras incluso cuando llueve tanto fuera que pueda parecer que no hay más camino que ir juntos. Los gestos generosos en política deber ser más herramienta común, especialmente con los supuestos adversarios ideológicos y cuando se tienen las herramientas.
A modo de cierre del presente artículo permítanme recordar aquella frase de Dale Carnegie que decía: “Si quieres miel, no des patadas a la colmena”. Ciertos gestos son sólo eso.
JESÚS GÓMEZ MEDINA
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